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Gobernanza de medios

  • por

Medios bien gobernados
Público bien informado

Cada vez existe un mayor consenso en que el gobierno de las empresas de
comunicación, por la función social que desempeñan, requiere de un conjunto de
políticas y procedimientos específicos que ayuden a salvaguardar la independencia y
credibilidad editorial.
En España, además, esa función social de los medios está reforzada con el derecho
constitucional del público a recibir información veraz, un derecho que está
íntimamente conectado con el deber de veracidad o diligencia de los profesionales de
la información.
Por otro lado, la actual digitalización liderada por las plataformas tecnológicas
norteamericanas y chinas está intensificando los riesgos de desinformación y
polarización en todas las democracias liberales del entorno occidental. Estos riesgos
agudizan el creciente descrédito institucional, que afecta de lleno al sector de los
medios de información como pilar fundamental de las democracias.
Las problemáticas más subrayadas que padece el sector en este contexto digital son la
asimétrica relación de los medios con las plataformas tecnológicas, donde las
plataformas abusan de su poder de mercado en detrimento de los medios. A ello se une
la opacidad e inequidad en la asignación de recursos económicos provenientes de la
publicidad institucional; y la creciente interferencia en las decisiones editoriales de los
medios por parte de intereses políticos y comerciales.
Por último, pero no menos importante, los medios de comunicación deben ser
conscientes de que los riesgos más importantes suelen ser los internos. Las empresas
de comunicación deben contar con criterios, procesos y mecanismos de control que
aseguren que sus contenidos editoriales cumplen con los estándares éticos más
exigentes.